La Unción para Seguir

“Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” — Salmo 23:5

Palabra en el original:
Dashen (דָּשֵׁן) – Ungir abundantemente, saturar, fortalecer, tornar fértil y próspero.

Reflexión:
La unción de Dios no es un lujo espiritual, sino una necesidad diaria. El término hebreo dashen va más allá del simple acto de derramar aceite. Implica ser fortalecido, sanado y nutrido en lo más profundo del ser. En el contexto bíblico, ungir la cabeza de alguien con aceite era señal de honra, cuidado y consagración — pero aquí, en el Salmo 23, es aún más. Es una unción en medio de la batalla, en el valle, frente a los enemigos.

Dios no espera a que salgamos del desierto para renovarnos. Él unge en el camino, unge en el cansancio, unge cuando estamos al borde de rendirnos. Y ese aceite no es solo un símbolo, es Su misma presencia derramándose sobre nosotros para restaurar nuestras fuerzas, renovar nuestros pensamientos y hacernos florecer incluso en tierra seca.

Dashen nos recuerda que Dios no actúa con escasez. Él no da gotas, Él derrama hasta que rebosa. Esa unción sana heridas que nadie ve, rompe cadenas internas y reenciende la esperanza. Cuando Él unge, nuestra alma vuelve a ser fértil, nuestra mente se alinea con la verdad, y el camino recobra su propósito.

No sigas adelante sin la unción. Pídela, recíbela y camina ungido — aun en los terrenos más difíciles.

Oración:
Señor, unge mi mente cansada, mi corazón herido y mis pasos inciertos. Derrama Tu aceite sobre mí hasta que rebose. Que Tu unción sea mi fuerza donde no hay fuerzas, mi alegría donde solo hay llanto, y mi propósito donde todo parece oscuro. No quiero caminar en sequedad — quiero vivir saturado de Tu presencia. Amén.

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Respuestas

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  1. Gracias Dios porque sin ti no somos nada si tu presencia no va con nosotros seríamos un fracaso
    Quiero vivir saturado de tu presencia