El Dios que Sostiene el Universo

“Él sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.” Hebreos 1:3

Palabra original: pherō (φέρω) – llevar, cargar, sostener de manera continua, mantener en orden y en movimiento.

Reflexión

El autor de Hebreos nos revela una verdad gloriosa: el universo entero no existe ni se mantiene por sí mismo, sino que cada partícula, cada estrella y cada sistema permanece porque Cristo lo sostiene con la palabra de Su poder. La palabra pherō no describe un acto puntual, sino una acción constante y activa: Jesús no solo creó todas las cosas en el principio, sino que las sigue cargando, dirigiendo y preservando hasta hoy.

Esto significa que nada en la creación es autónomo. El latido del corazón, el ciclo del día y la noche, la expansión del universo y hasta los detalles más pequeños de la vida cotidiana existen porque Él los sostiene. No son las leyes naturales las que gobiernan por sí mismas, sino que esas leyes funcionan porque Dios, en Su fidelidad, las mantiene activas.

Cuando entendemos esto, cambia nuestra manera de ver la vida. Si el Señor sostiene galaxias enteras y mantiene en orden todo lo creado, ¿cómo no sostendrá también la vida de Sus hijos? Nuestro futuro no descansa en el azar ni en la incertidumbre, sino en las manos del que nunca falla. Incluso cuando sentimos que todo se desmorona, podemos recordar que seguimos firmes porque Él nos sostiene.

Además, esta verdad nos invita a descansar en Su providencia. No tenemos que llevar solos el peso de nuestra existencia, porque nuestro Dios ya lo hace. Él no solo cuida de lo inmenso del cosmos, sino también de lo íntimo de nuestro corazón. El mismo que sostiene millones de estrellas también sostiene tus pasos diarios, tus luchas y tus cargas.

Confiar en el Dios que sustenta el universo es vivir con la seguridad de que nada está fuera de control. Ni la prueba más dura, ni el dolor más profundo, ni la confusión más grande pueden quebrar lo que está sostenido por Su palabra. Y si Él ha prometido sostenerte, puedes estar seguro de que no caerás, porque Su poder es mayor que cualquier debilidad humana.

Oración

Señor, gracias porque tu palabra sostiene el universo y también mi vida. Afírmame en tu poder, levántame en mis caídas y hazme descansar en la certeza de que nada se escapa de tus manos. Amén.

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