El Dios que Ordena las Aguas Inestables

“Más que el estruendo de las muchas aguas, más que las poderosas ondas del mar, Jehová en las alturas es poderoso.” Salmo 93:4

mayim (מַיִם) – aguas en movimiento constante; en la Escritura, símbolo del caos, de la inestabilidad, de fuerzas que no pueden ser controladas por el ser humano. Representan emociones desbordadas, amenazas externas y confusión interna.

Reflexión:
Las aguas inestables siempre han sido, en la Biblia, imagen del caos. Antes de la creación, antes del orden, antes de la forma, todo era mayim: movimiento sin dirección, fuerza sin límite, ruido sin sentido.
Y es exactamente así como se siente el corazón cuando la ansiedad gobierna: pensamientos que no paran, emociones que suben y bajan, miedos que golpean como olas, inseguridades que parecen querer tragarte.

Pero el salmo no comienza hablando del caos; comienza declarando algo maior: Dios reina por encima de las aguas.
El texto no dice que las aguas desaparecen, sino que no tienen la última palabra. El ruido existe, las olas se levantan, la tormenta se agita… pero Jehová en las alturas es más poderoso.

Eso significa que Dios no necesita calmar todo primero para reinar.
Él reina en medio del caos.
Él gobierna por encima de la ansiedad.
Él permanece firme cuando todo dentro de ti parece inestable.

Las aguas pueden rugir, pero no destronan a Dios.
Las emociones pueden gritar, pero no gobiernan tu destino.
El caos puede sacudir, pero no define quién eres ni hacia dónde vas.

Cuando Dios ordena las aguas, no siempre lo hace con silencio inmediato; a veces lo hace con presencia.
Y Su presencia establece límites invisibles que el caos no puede cruzar.
Así como el mar tiene fronteras que no puede romper, tus crisis también tienen un límite impuesto por Dios.

Si hoy sientes que tus aguas internas están agitadas, recuerda:
el trono de Dios no está dentro de la tormenta, está por encima de ella.
Y Aquel que reina en las alturas también habita contigo.

Las aguas no te ahogarán.
El caos no te gobernará.
La ansiedad no será tu final.
Porque el Dios que reina sobre las aguas es el mismo que sostiene tu corazón.

Oración:
Señor, ordena mis aguas internas.
Pon límites al caos que me agita.
Establece Tu paz sobre mi corazón.
Y hazme descansar bajo Tu gobierno.

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