El Dios que Llama a lo que No Existe

“El que da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen.” Romanos 4:17
kaleō (καλέω) – llamar, convocar, nombrar con autoridad para traer algo a existencia; declarar un destino antes de que exista forma visible.
En griego, kaleō implica más que pronunciar un nombre: es activación divina, es Dios llamando algo desde la nada, ordenando que lo invisible se convierta en realidad.
Reflexión:
La fe de Abraham no nació en un terreno fácil. Nació en la contradicción.
Su cuerpo era viejo.
Sara era estéril.
La promesa era imposible.
Todo lo que veía decía “no”.
Pero Dios habló. Y cuando Dios habla, la realidad se dobla al sonido de Su voz.
Dios no describe lo que es; declara lo que será.
Él no trabaja con estadísticas, trabaja con eternidad.
Él no consulta tu edad, consulta Su propósito.
Él no se guía por tu capacidad, sino por Su palabra.
Cuando Él llama algo, no depende de condiciones humanas para cumplirlo.
• Llamó “luz” cuando solo había tinieblas.
• Llamó “Israel” a un hombre que aún era Jacob.
• Llamó “madre de naciones” a una mujer estéril.
• Llamó “vida” sobre huesos secos.
• Llamó “hijo” a Isaac cuando aún no existía.
Así es Dios: Su voz es creadora, no descriptiva.
Lo que Él llama, existe.
Lo que Él decreta, se forma.
Lo que Él convoca, aparece.
Romanos 4 dice que Abraham “creyó en esperanza contra esperanza”. ¿Por qué?
Porque entendió que cuando Dios dice una palabra, esa palabra contiene el poder para cumplir lo que promete.
La voz que llama también sostiene, transforma y da vida.
Tal vez hoy tengas áreas que parecen muertas:
un sueño estancado,
una emoción apagada,
un propósito enterrado,
una relación rota,
una promesa que se siente lejana.
Pero Dios sigue siendo Aquel que llama a lo que no existe.
Él puede llamar vida sobre tus huesos secos, futuro sobre tu desierto, plenitud sobre tu vacío, renuevo sobre tu estancamiento.
Su voz no necesita permiso de tu circunstancia.
Él llama “principio” donde tú llamaste “fin”.
Él llama “propósito” donde tú viste “fracaso”.
Él llama “nuevo” donde tú viste “imposible”.
Y cuando Dios convoca algo, ni la muerte, ni el tiempo, ni la edad, ni la esterilidad, ni el pasado pueden impedir que exista.
Tu parte no es producir el milagro; es creer la voz que lo llama.
La fe de Abraham no fue perfecta, pero fue perseverante.
Creyó, dudó, volvió a creer, cayó, se levantó… pero nunca soltó la palabra.
Y esa palabra formó futuro.
Si hoy te sientes en un lugar donde “nada existe”, recuerda: Dios creó el universo desde la nada.
Él puede crear un nuevo capítulo en tu historia también.
Oración:
Señor, llama vida donde hoy veo muerte.
Convoca tu propósito sobre mi futuro.
Declara tu palabra donde perdí la esperanza.
Y dame la fe para creer lo que aún no veo.
Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.
Papá avtiva tu propósito en mi