Refugio en la Tormenta

“Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al necesitado en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor…” Isaías 25:4
Palabra original: machseh (מַחְסֶה) – refugio, lugar seguro, cobertura protectora, escondite donde se encuentra resguardo y paz.
Reflexión
Las tormentas en la vida no son una posibilidad, sino una certeza. En algún momento enfrentaremos pruebas que parecen arrolladoras: problemas familiares, crisis económicas, enfermedades, pérdidas o incertidumbre. Así como un turbión sorprende con su fuerza y violencia, las circunstancias adversas pueden sacudir nuestro corazón y robarnos la paz. Sin embargo, la Palabra nos recuerda que no estamos solos ni expuestos al azar: tenemos un refugio seguro en Dios.
El término hebreo machseh describe un lugar donde alguien corre a resguardarse en medio del peligro. No es solo un techo simbólico, sino una protección real que cubre y guarda al que confía. Dios no promete que no habrá tormentas, pero sí garantiza que en medio de ellas tendremos un lugar donde estar seguros. Él es sombra en el calor que quema, fortaleza cuando no tenemos fuerzas y refugio que nos protege de lo que intenta destruirnos.
Refugiarnos en Dios es más que pedirle consuelo. Es entrar bajo Su cobertura, rendirle nuestras cargas y confiar en que Su presencia es suficiente para sostenernos. Es aprender a descansar en la calma que solo Él puede dar, incluso cuando afuera todo sigue agitándose. La paz de Dios no depende de la ausencia de problemas, sino de Su cercanía en medio de ellos.
El salmista lo expresa en Salmo 46:1: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Esa es nuestra confianza: que en el momento más oscuro podemos correr a Sus brazos y encontrar seguridad. Cuando reconocemos que Él es nuestro refugio, el temor cede su lugar a la fe, y la desesperación se transforma en esperanza.
El refugio divino no es temporal ni frágil: es eterno e inquebrantable. En Él podemos permanecer hasta que pase la tormenta, sabiendo que Su mano nos cubre y Su amor nos sostiene.
Oración
Padre, gracias porque en medio de cada tormenta eres mi refugio seguro. Enséñame a correr hacia Ti y a descansar bajo Tu cobertura, confiando en que Tu presencia me guarda y me da paz. Amén.
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Amén, Gracias por ser mi refugio
Gracias Señor porque tu eres mi Padre amaroso que nos sostiene y levanta en medio de la adversidad, tu eres nuestra fortaleza y refugio. Amen
Tú eres mi roca fuerte en quién he puesto mi confianza, no te turbes alma mía por que él Señor me sostiene con su mano victoriosa…