El Dios que Sostiene la Fe Pequeña

“Si tuvierais fe como un grano de mostaza…” Mateo 17:20

pístis (πίστις) – confianza viva y activa; fe que se apoya más en el carácter de Dios que en la fuerza de las circunstancias. No describe cantidad, sino dirección del corazón.

Reflexión:
Dios nunca desprecia la fe pequeña, porque Él no trabaja con medidas humanas. Para Dios, el problema no es la pequeñez de tu fe, sino el lugar donde la colocas. Una fe pequeña en un Dios grande sigue siendo suficiente para mover lo imposible.

Jesús no dijo que la fe debía ser grande, intensa o perfecta. Dijo que debía ser real. El grano de mostaza no impresiona por su tamaño, sino por su vida interior. Aunque es pequeño, carrega dentro de sí todo el potencial de crecimiento. Así es la fe verdadera: a veces frágil, a veces temblorosa, pero viva.

Hay momentos en que tu fe no grita; apenas susurra. Momentos en que no estás lleno de certezas, sino de preguntas. Pero la Escritura nos muestra algo profundamente consolador: Dios no exige una fe fuerte para actuar; Él sostiene la fe débil para que no muera.

La pístis bíblica no es una emoción constante ni una seguridad inquebrantable. Es una confianza que decide quedarse, aun cuando no entiende. Es seguir creyendo incluso cuando el corazón duda, cuando la mente se cansa y cuando el camino parece largo demais.

Muchas veces, lo que te sostuvo no fue la fuerza de tu fe, sino la fidelidad de Dios hacia ella.
Cuando tu fe casi se apaga, Él la cubrió.
Cuando tu confianza se quebró, Él la sostuvo.
Cuando tú pensaste que no creías lo suficiente, Él creyó en la obra que estaba formando en ti.

Dios no rompe la caña cascada ni apaga el pábilo que humea. Él cuida, protege y fortalece aquello que parece pequeño, porque sabe que allí hay vida.
La fe que hoje parece mínima puede convertirse en raíz profunda mañana, si permanece en Sus manos.

Si hoy tu fe se siente pequeña, cansada o frágil, no te escondas. Entrégala. Dios no te rechaza por eso; Él se acerca. Porque la fe no sobrevive por su tamaño, sino por Aquel que la sostiene.

Oración:
Señor, recibo mi fe tal como está.
Sostén lo que en mí es frágil.
Haz crecer mi confianza en Ti.
Descanso en Tu fidelidad.

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