El Dios que Sabe Esperar Contigo

“Con cuerdas humanas los atraje, con lazos de amor.” Oseas 11:4
māshak (מָשַׁךְ) – atraer suavemente, guiar sin forzar, conducir con paciencia y ternura.
En el hebreo, no describe un arrastre ni una imposición, sino un movimiento cuidadoso, respetuoso del ritmo del otro. Es el acto de atraer sin violencia, de acompañar sin presionar.
Reflexión:
Dios no tiene prisa contigo.
Él no empuja procesos, no acelera heridas y no exige madurez antes del tiempo. Mientras muchos miden el crecimiento por velocidad, Dios lo mide por profundidad.
Oseas presenta a un Dios que atrae, no que obliga.
Un Dios que entiende tus pausas, tus retrocesos, tus silencios y tus miedos.
Él sabe cuándo tu corazón necesita avanzar… y cuándo necesita simplemente respirar.
Hay momentos en los que tú quieres correr, pero Dios te enseña a caminar.
Y hay otros en los que tú te detienes por temor, pero Dios permanece a tu lado, sin reproches, sin presión, sin abandonar.
Dios espera contigo.
Espera mientras entiendes.
Espera mientras sanas.
Espera mientras vuelves a confiar.
Su amor no tiene urgencia porque su propósito es eterno.
Él no teme al proceso, porque sabe exactamente a dónde te está llevando.
Cuando tú sientes que todo va lento, Dios sabe que está yendo en el ritmo correcto para tu alma.
El Dios que sabe esperar contigo no se desespera por tus tiempos.
No se cansa de caminar despacio.
No se aleja cuando necesitas detenerte.
Él no te arrastra hacia el futuro.
Te acompaña hacia él.
Oración:
Señor, enséñame a confiar en Tus tiempos.
Camina conmigo cuando avance y cuando me detenga.
Sana mi ansiedad y fortalece mi fe.
Espero contigo, sostenido por Tu amor.
Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.
Respuestas