El Dios que Reescribe Finales

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener en vida a mucho pueblo.” Génesis 50:20

ḥāšab (חָשַׁב)pensar, tramar, tejer un plan con intención.
En hebreo, esta palabra describe un proceso profundo: Dios no improvisa; Él reconfigura. Toma hilos rotos, decisiones humanas torcidas y acciones injustas, y los vuelve parte de un diseño mayor.

Reflexión:
Hay historias que parecen terminar mal.
Capítulos cerrados con traición, abandono, rechazo o pérdida.
Momentos en los que todo indica que el daño fue definitivo y que no hay forma de revertir lo sucedido.

José tenía todas las razones para creer que su historia había sido destruida: traicionado por sus hermanos, vendido como esclavo, olvidado en una prisión injusta. Pero el tiempo reveló algo que solo la fe puede discernir: Dios estaba reescribiendo el final mientras otros intentaban destruir el proceso.

ḥāšab nos muestra que el mal fue real.
La injusticia existió.
El dolor fue profundo.
Dios no niega lo que te hicieron.
Pero Él no permite que eso tenga la última palabra.

Los hombres pensaron el mal.
Dios pensó algo mayor.

Mientras otros tejían traición, Dios tejía propósito.
Mientras otros cerraban puertas, Dios construía un futuro.
Mientras parecía que todo caminaba hacia la ruina, Dios estaba redirigiendo el desenlace.

Dios no borra el pasado, lo redime.
No finge que no dolió, le da sentido.
No evita el proceso, lo usa como herramienta.

Cuando Dios reescribe finales, la herida deja de ser vergüenza y se convierte en testimonio.
La traición deja de ser sentencia y se vuelve plataforma.
El pozo deja de ser final y se transforma en antesala del propósito.

Tu historia no terminó donde te hicieron daño.
No terminó donde te rechazaron.
No terminó donde te rompieron.

Si Dios aún está presente, el final sigue abierto.

Y cuando Dios escribe el último capítulo, lo que parecía derrota se convierte en salvación — no solo para ti, sino para otros a través de ti.

Oración:
Señor, reescribe los finales de mi historia.
Redime lo que fue injusto y doloroso.
Transforma mis heridas en propósito eterno.
Y glorifícate en todo lo que viví.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *