El Dios que Reconstruye Desde las Ruinas

“Edificarán las ruinas antiguas, levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas,
los escombros de muchas generaciones.”
Isaías 61:4

ḥārēḇ (חָרֵב) — ruina total, lugar devastado, espacio donde la estructura colapsó y nada parece recuperable.
No describe un daño leve, sino una destrucción profunda que dejó cicatrices visibles.

Reflexión:
Dios no se detiene frente a las ruinas; Él comienza allí. Donde otros ven el final de una historia, Dios ve el punto de partida de una obra más profunda. Las ruinas no son solo lo que se perdió, son lo que sobrevivió al colapso. Y eso es exactamente donde Dios decide edificar.

Isaías no habla de restaurar lo superficial, sino de reconstruir lo antiguo, lo que fue arrasado hace tiempo. Dios no tiene prisa en cubrir los escombros; Él limpia, examina y vuelve a colocar fundamentos firmes. Su reconstrucción no busca devolver una apariencia pasada, sino formar algo más sólido que antes. Lo que se edifica desde las ruinas lleva memoria, pero también redención.

Las ruinas no son vergüenza delante de Dios; son evidencia de que algo resistió. Él no edifica sobre máscaras ni sobre lo que aparenta estar intacto. Edifica sobre verdad, sobre lo que quedó expuesto. Por eso, lo que Dios reconstruye desde las ruinas tiene profundidad, estabilidad y propósito. No es frágil, porque fue formado en el lugar del quebranto.

Oración:
Señor, entra en las áreas destruidas de mi vida.
Reconstruye lo que creí perdido.
Establece nuevos fundamentos en mí.
Confío en Tu obra redentora.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *