El Dios que Pelea por Ti

“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” Éxodo 14:14
Palabra original: lacham (לָחַם) – luchar, combatir, pelear en favor de alguien, enfrentar la batalla en lugar de otro.
Reflexión
El pueblo de Israel se encontró en una situación imposible: el mar delante de ellos, el ejército de Faraón detrás, y el miedo apoderándose de sus corazones. Humanamente no había salida. Sin embargo, en ese momento de desesperación, Dios declara que Él mismo pelearía por ellos. Esta escena revela un principio eterno: el Señor pelea las batallas que nosotros no podemos ganar por nuestras propias fuerzas.
El término hebreo lacham nos muestra que Dios no solo observa desde lejos, sino que se involucra activamente en el combate. Él defiende, libra y derrota lo que amenaza a Sus hijos. Así como abrió el mar para Israel, también abre caminos donde parece que no los hay, derriba murallas que parecen indestructibles y enfrenta enemigos que superan nuestras capacidades.
Muchas veces luchamos con nuestras propias fuerzas y terminamos agotados, ansiosos y vencidos. Pero la Escritura nos recuerda que la verdadera victoria no viene de nuestra habilidad, sino del poder de Dios. Nuestra tarea no es pelear en nuestra carne, sino confiar, mantenernos firmes y descansar en Su soberanía. Por eso el mandato fue claro: “vosotros estaréis tranquilos.” El descanso en medio de la batalla es posible solo cuando sabemos que el Dios Todopoderoso está peleando por nosotros.
Esta verdad se aplica también a nuestras luchas internas y espirituales. Los temores, la culpa, el pecado y los ataques del enemigo parecen gigantes imposibles de vencer. Pero Cristo ya obtuvo la victoria en la cruz, y en Su nombre tenemos la seguridad de que ninguna arma forjada prosperará contra nosotros (Isaías 54:17).
Cuando comprendemos que Dios pelea por nosotros, la ansiedad se convierte en fe y el miedo en confianza. Ya no caminamos en derrota, sino en la certeza de que somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó (Romanos 8:37). Nuestras batallas dejan de ser nuestras, porque pertenecen al Señor de los Ejércitos.
Oración
Señor, gracias porque peleas mis batallas y me das victoria. Ayúdame a confiar en Tu poder y a descansar en la certeza de que Tú siempre abres camino donde yo no lo veo. Amén.
Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.
Amén, Gracias por enfrentar mis batallas y darme esa tranquilidad.