El Dios que Ordena el Caos Emocional

“Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios.” Salmo 46:10

rāphāh (רָפָה) — soltar, afrouxar, dejar de resistir, cesar el esfuerzo interno; implica rendición consciente más que pasividad.

Reflexión:
El caos emocional no siempre nace de lo que ocurre afuera, sino de la lucha constante que ocurre dentro. Pensamientos que corren sin descanso, emociones que chocan entre sí, temores que se repiten una y otra vez. Dios no comienza ordenando las circunstancias; comienza ordenando el corazón.

Cuando Dios dice “estad quietos”, no está pidiendo indiferencia ni resignación. Está llamando a un acto profundo de confianza: dejar de pelear con la mente, soltar el control obsesivo, abandonar la necesidad de tener todas las respuestas. Rāphāh no es rendirse a la derrota, sino rendirse a Dios.

Muchas veces el alma está agotada no por lo que vive, sino por cómo intenta sostenerlo todo sola. El silencio interior es el espacio donde Dios se revela con claridad. No porque Él haya estado ausente antes, sino porque el ruido impedía escucharlo.

Dios gobierna mejor cuando dejamos de forzar.
La paz no entra cuando todo se resuelve, sino cuando el corazón se rinde.
El orden no llega cuando controlas más, sino cuando confías más.

En la quietud, Dios redefine prioridades.
En la quietud, la ansiedad pierde autoridad.
En la quietud, el corazón recuerda quién es Dios… y quién no eres tú.

No todo caos necesita una solución inmediata; algunos necesitan entrega.
Y cuando sueltas, Dios toma el control que nunca perdió.

Oración:
Señor, aquieta mi alma inquieta.
Enséñame a soltar lo que no puedo controlar.
Gobierna mis emociones con Tu paz.
Descanso plenamente en Ti.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *