El Dios que Llama Antes del Amanecer

“Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana; más que los vigilantes a la mañana.” Salmo 130:6

qavá (קָוָה)esperar con tensión viva, permanecer firme mientras el corazón se estira hacia lo que aún no se ve.
En hebreo, qavá no describe una espera pasiva, sino una esperanza activa que se mantiene aun cuando la noche parece larga.

Reflexión:
La noche es el tiempo donde todo parece detenido: las respuestas tardan, la claridad se ausenta y el silencio pesa. Pero la Escritura nos revela algo profundo: Dios no trabaja solo cuando amanece; Él ya está obrando mientras todavía es noche.

El salmista se compara con un centinela. El centinela no duerme, no abandona su puesto y no duda de que el amanecer llegará. Puede estar cansado, puede sentir el frío de la madrugada, pero permanece alerta porque sabe que la noche tiene un límite.

Así es la espera delante de Dios.
No es resignación.
No es conformismo.
No es pérdida de tiempo.

Esperar en Dios es vigilar con esperanza.
Es mantenerse firme cuando todo invita a desistir.
Es confiar cuando aún no hay señales visibles.
Es creer que, aunque no veas luz en el horizonte, el amanecer ya fue decretado.

Qavá nos enseña que la espera estira el alma, fortalece la fe y alinea el corazón. En la noche, Dios trabaja en silencio: ajusta tu interior, fortalece tu carácter y prepara lo que tus ojos aún no pueden ver. Muchas veces, lo que Él hace en ti durante la noche es más importante que lo que hará delante de ti al amanecer.

El amanecer no llega por casualidad; llega porque Dios lo sostiene.
Y quien aprende a esperar en Él no se desespera, se prepara.

Si hoy estás en una noche larga, esperando respuestas, cambios, restauración o dirección, recuerda esto: Dios llama antes de que salga el sol.
Cuando aún no ves luz, Él ya está pronunciando tu mañana.
Cuando el silencio parece profundo, Él ya está ordenando el nuevo día.

La noche no es el final.
Es apenas el intervalo antes de la voz de Dios decir: “Amanece.”

Oración:
Señor, enséñame a esperar sin rendirme.
Sostén mi fe mientras dura la noche.
Fortalece mi esperanza en el silencio.
Y llévame con Tu luz al amanecer.

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