El Dios que Escucha

“Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Salmo 34:17
Palabra original: shāmaʿ (שָׁמַע) – escuchar con atención, responder, actuar en consecuencia. No se trata solo de oír un sonido, sino de poner el corazón en lo que se escucha y responder de manera activa.
Reflexión
Una de las mayores necesidades del ser humano es ser escuchado. Muchas veces, aun en medio de multitudes, nos sentimos solos porque creemos que nuestra voz se pierde, que nuestros dolores no importan o que nuestras oraciones no son lo suficientemente fuertes para llegar al cielo. Pero la Palabra de Dios nos asegura una verdad poderosa: Él escucha cada clamor de Sus hijos.
El salmista declara que los justos claman y Jehová oye. Esto significa que no hay oración demasiado pequeña, demasiado débil o demasiado silenciosa que pase inadvertida para Dios. Incluso los suspiros del corazón, esas oraciones sin palabras que nacen en medio del dolor o la confusión, llegan a Su presencia. El Señor no es indiferente a nuestras lágrimas; cada una de ellas tiene valor delante de Él (Salmo 56:8).
La palabra hebrea shāmaʿ no solo implica oír, sino escuchar con atención y responder. Esto nos revela que Dios no se limita a ser un receptor pasivo de nuestras súplicas, sino que Su oído está inclinado hacia nosotros con la disposición de actuar. Él escucha y actúa para librar, consolar, restaurar y traer respuesta en Su tiempo perfecto.
Cuando oramos, no hablamos al vacío. Nuestras palabras no se pierden en el aire, sino que son recogidas por el Dios que nos ama. Y aun cuando parece que el cielo está en silencio, podemos confiar en que Dios está trabajando tras bambalinas, preparando la respuesta adecuada, porque Su fidelidad no falla y Su oído nunca se cierra.
Recordar que Dios escucha nuestras oraciones nos da confianza en medio de la angustia. Nos libra de la desesperación porque sabemos que no estamos solos en la batalla. Nos fortalece para seguir clamando, aun cuando no vemos resultados inmediatos, porque nuestra fe descansa en el carácter de un Dios que oye y responde.
Además, esta verdad nos invita a acercarnos con confianza al trono de la gracia (Hebreos 4:16). Saber que Dios escucha nos anima a orar sin cesar, a depender de Él en todo momento y a vivir en comunión constante con Aquel que nunca se cansa de escucharnos.
Oración
Padre celestial, gracias porque siempre escuchas mi clamor. Aunque a veces piense que estoy solo o que mis palabras no tienen fuerza, Tu Palabra me recuerda que Tu oído está atento a mis oraciones.
Señor, aumenta mi fe para confiar en que Tú no solo escuchas, sino que también respondes en el momento y de la manera perfecta. Que no me canse de buscarte en oración, aun en medio de la angustia, porque sé que Tu mano está lista para librarme.
Haz que mi vida sea un testimonio de que sirvo a un Dios que escucha, responde y nunca abandona a Sus hijos. Amén.
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Amén
Amén. Gracias Padre por que sé que escuchas y respondes.
Amén, gracias por oírme Señor.