El Dios que Endereza tus Caminos

“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:6

Palabra original: yāshar (יָשַׁר) – hacer recto, nivelar, alinear, quitar obstáculos para que el camino sea seguro y firme.

Reflexión

Los caminos de la vida no siempre son rectos. Muchas veces avanzamos entre decisiones inciertas, circunstancias que nos confunden y desvíos que parecen alejarnos del propósito de Dios. Proverbios 3:6 nos recuerda que, cuando reconocemos a Dios en todos nuestros caminos, Él mismo se encarga de enderezar nuestras sendas.

El término hebreo yāshar expresa la idea de enderezar lo torcido, de trazar un camino plano donde antes había tropiezos o desviaciones. No significa que el trayecto será fácil o sin pruebas, sino que Dios mismo quitará lo que estorba y nos guiará hacia el destino correcto. Es la imagen de un Padre amoroso que toma la mano de su hijo y lo conduce por un sendero seguro, aun cuando el niño no ve con claridad lo que hay delante.

Enderezar caminos no es solo dar dirección práctica, sino también trabajar en nuestro interior. Muchas veces son nuestros propios deseos, temores o pecados los que tuercen la ruta. Al reconocer a Dios en cada paso —en las decisiones grandes y pequeñas— le permitimos alinear nuestro corazón con Su voluntad. Y cuando el corazón está alineado con Él, el camino se vuelve recto.

La promesa de este pasaje es doble: seguridad y propósito. Seguridad, porque podemos caminar sin temor sabiendo que Dios vela por nuestro andar. Propósito, porque cada paso, aun aquellos que parecen sin sentido, se convierten en parte de un plan mayor que Él ya trazó desde la eternidad. Nada se pierde cuando nuestros caminos están en Sus manos.

Esto nos invita a vivir en confianza. No necesitamos tener todas las respuestas ni entender cada circunstancia. Nuestra tarea es reconocer a Dios —honrarle, buscarle, depender de Él—, y Su fidelidad se encarga de enderezar lo que nosotros no podemos. Así, incluso los desvíos se transforman en enseñanzas, y las sendas torcidas se convierten en testimonios de Su gracia.

Oración

Señor, endereza mis caminos y alinea mi corazón con Tu voluntad. Que cada paso que dé esté guiado por Tu sabiduría y que nada me aparte de la senda que Tú has preparado para mí. Amén.

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