El Dios que Endereza los Caminos Torcidos

“Yo iré delante de ti y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce y cortaré cerrojos de hierro. Isaías 45:2
yāshar (יָשַׁר) – hacer recto, nivelar, ordenar lo que está fuera de lugar, alinear según el diseño divino.
En hebreo, yāshar no significa solamente “arreglar” algo; implica alinear una vida entera a la voluntad de Dios, corregir el rumbo, transformar sendas torcidas en caminos seguros, y convertir historia marcada por errores en destino guiado por Su mano.
Reflexión:
Todos tenemos caminos torcidos: decisiones impulsivas, heridas que condicionan, pecados que desviaron, temporadas donde nos alejamos, enredos que nosotros mismos no sabemos deshacer. Pero Isaías revela un Dios que no espera que el camino esté recto para caminar con nosotros.
Él entra precisamente donde está lo torcido para enderezarlo desde dentro.
Su promesa no es: “Arregla tu camino y entonces iré contigo”, sino: “Yo iré delante de ti”.
Es Su presencia la que corrige, Su gracia la que traza la línea, Su mano la que rompe las barreras que tú jamás romperías solo.
Los “lugares torcidos” de tu vida no sorprenden a Dios; son Su especialidad.
Así como un artesano endereza el metal golpeándolo con cuidado, Dios endereza tu historia con procesos, con tiempos, con encuentros divinos y, muchas veces, con heridas que después se vuelven sabiduría.
Él no endereza castigando, sino restaurando. No corrige humillando, sino sanando. No alinea por imposición, sino por amor.
Cada curva de tu historia, cada fracaso, cada intento, cada desvío, puede convertirse en testimonio cuando Dios toma control del volante. Lo que tú ves como torcedura es, para Él, un espacio donde Su poder se hace evidente.
Y cuando Dios endereza tu camino, también endereza tu corazón. Porque muchas veces el problema no es la ruta, sino la dirección interna.
Por eso Él promete ir delante: para que no avances a ciegas, para que no repitas errores, para que no vuelvas a caer en sendas que Él ya te rescató.
Cuando Dios va delante, no solo endereza el camino: abre puertas imposibles, derriba muros invisibles y corta cadenas que te detenían sin que lo supieras.
Él no te pide entender el camino, solo confiar en quien lo traza.
Oración:
Señor, endereza mis caminos torcidos con tu verdad.
Corrige lo que mi corazón desvió.
Ve delante de mí y abre lo que yo no puedo abrir.
Haz que mi vida camine alineada a tu propósito eterno.
Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.
Respuestas