El Dios que Despierta el Espíritu Dormido

“Despiértate, tú que duermes, y te alumbrará Cristo.” Efesios 5:14

egeirō (ἐγείρω) – despertar, levantar, resucitar, traer de vuelta a la vida aquello que estaba inactivo o paralizado.
En el Nuevo Testamento, esta palabra no describe un simple despertar físico, sino un despertar espiritual que restaura sensibilidad, propósito y movimiento interior.

Reflexión:
Hay momentos en los que el cuerpo sigue funcionando, pero el espíritu se queda dormido.
Dormido por el cansancio emocional que acumula silencios.
Dormido por heridas que no sanaron del todo.
Dormido por una rutina que apagó la sensibilidad.
Dormido por expectativas rotas y oraciones que parecieron no encontrar respuesta.

El espíritu dormido no es rebeldía, muchas veces es protección. Es el alma intentando sobrevivir a lo que no logró comprender.
Pero Cristo llama precisamente a esos corazones: “Despiértate.”
Él no llama a quienes están plenamente despiertos; Él despierta a quienes perdieron el brillo, el fuego, la dirección.

El despertar que Cristo ofrece no es emocional; es espiritual.
No es un impulso momentáneo, sino una resurrección interior.
Él despierta visión donde había ceguera.
Reaviva pasión donde había frialdad.
Restaura propósito donde había desánimo.
Cuando Cristo despierta a alguien, nada permanece igual, porque Él enciende la luz de dentro antes de encender la luz de fuera.

Egeirō es el llamado que atraviesa noches internas.
Es la voz que llega hasta el lugar donde te encerraste.
Es el toque que despierta aquello que creías muerto dentro de ti.
Es Cristo diciendo: “Aún no he terminado. Hay más en ti de lo que tú mismo ves.”

Dios no despierta para condenar, despierta para renovar.
Despierta para reposicionar.
Despierta para guiar.
Despierta para reavivar vida donde solo había supervivencia.

Si hoy sientes tu espíritu pesado, lento, apagado… esta palabra es para ti:
Cristo todavía llama por nombre a quienes creen que ya no tienen nada más para ofrecer.

Oración:
Señor, despierta mi espíritu adormecido.
Atrae mi alma hacia Tu luz.
Reaviva mi pasión y mi propósito.
Y levanta lo que dentro de mí parecía muerto.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *