El Dios que Da Sabiduría

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5

Palabra original: sophía (σοφία) – sabiduría, entendimiento práctico, visión divina para aplicar el conocimiento de manera justa y correcta.

Reflexión

La Escritura distingue entre conocimiento y sabiduría. El conocimiento acumula información, pero la sabiduría enseña a usarla de forma correcta. El apóstol Santiago habla a creyentes que enfrentaban pruebas, dudas y persecuciones, y les recuerda que el recurso más valioso no es su lógica humana, sino la sabiduría que viene de lo alto.

El término griego sophía implica mucho más que inteligencia: es la capacidad de discernir lo que agrada a Dios, de decidir en alineación con Su voluntad y de actuar con rectitud en medio de la complejidad de la vida. No se trata solo de saber qué hacer, sino de vivir de tal manera que nuestras acciones reflejen el carácter de Cristo.

Lo maravilloso de esta promesa es que la sabiduría está disponible para todos los que la piden con fe. No se requiere posición social, títulos académicos ni méritos humanos. El texto recalca que Dios da abundantemente y sin reproche, es decir, sin señalar nuestras limitaciones ni recordarnos nuestros errores. Él responde con generosidad a quienes reconocen humildemente su necesidad.

La sabiduría divina es luz en medio de la confusión y dirección en medio de la incertidumbre. Es la voz que calma nuestras dudas cuando los caminos parecen múltiples, la guía que protege de los errores que podrían desviarnos del propósito y el consejo que fortalece cuando enfrentamos decisiones difíciles.

Quien pide sabiduría a Dios recibe no solo claridad para hoy, sino también preparación para el futuro. Es un don que moldea el carácter, transforma nuestra manera de pensar y nos permite caminar en obediencia y discernimiento. En un mundo saturado de voces y opiniones, la sabiduría celestial nos centra en la verdad eterna.

Oración

Señor, dame tu sabiduría que es pura y perfecta. Enséñame a discernir tus caminos y a tomar decisiones que reflejen tu voluntad y bendigan a quienes me rodean. Amén.

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