El Dios que Da Cántico en la Noche

“Pero ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da cánticos en la noche?” Job 35:10

Palabra original: shîr (שִׁיר) – canto, himno, expresión de alegría y adoración que brota del corazón, aun en medio de la adversidad.

Reflexión

El libro de Job refleja con crudeza la realidad del sufrimiento humano. Job perdió su familia, sus bienes y su salud, quedando en una oscuridad que parecía no tener fin. Sin embargo, en medio de su dolor, se revela un aspecto profundo del carácter de Dios: Él es quien da cánticos en la noche. Esto significa que, incluso en los momentos más oscuros, Dios puede poner en el corazón de Sus hijos una alabanza que vence al silencio del sufrimiento.

La palabra hebrea shîr describe un canto que no es simplemente una melodía, sino una declaración de fe, una confesión de esperanza y un acto de resistencia espiritual. Cantar en la noche no significa negar el dolor, sino proclamar que la oscuridad no tiene la última palabra. Es en la noche de la aflicción donde el cántico se convierte en testimonio de confianza en el Dios que sigue siendo fiel.

Este pasaje nos recuerda que el dolor no anula la adoración, sino que puede profundizarla. Los cánticos en la noche nacen de un corazón que, aunque quebrantado, se aferra a la esperanza de que Dios sigue presente. La alabanza en medio de la prueba es diferente a la alabanza en tiempos de abundancia: es más pura, más real y más poderosa, porque brota de la confianza absoluta en la bondad de Dios cuando todo lo demás parece haberse derrumbado.

La historia de la iglesia está llena de hombres y mujeres que encontraron cánticos en sus noches más oscuras. Pablo y Silas cantaron himnos en la cárcel (Hechos 16:25), y aquel cántico abrió puertas y rompió cadenas. De la misma manera, Dios sigue poniendo en nuestros corazones melodías de fe que nos sostienen y, a la vez, ministran a quienes nos rodean.

Cuando comprendemos esto, descubrimos que la alabanza no depende de las circunstancias, sino de la presencia de Dios. La noche puede ser larga, pero no es eterna. Y mientras llega el amanecer, Él nos da cánticos que sostienen nuestra fe, fortalecen nuestro espíritu y glorifican Su nombre.

Oración

Señor, gracias porque aun en mis noches más oscuras Tú pones un cántico en mis labios. Haz que mi adoración sea más fuerte que mi dolor y que mi fe brille en medio de la oscuridad. Amén.

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