El Dios que Conduce a Lugares Seguros

“Junto a aguas de reposo me pastoreará.” Salmo 23:2

nāhal (נָהַל) – guiar con ternura y cuidado constante; conducir paso a paso hacia un lugar de descanso, seguridad y restauración. Implica acompañamiento atento, no empuje ni imposición.

Reflexión:
Dios no guía como quien apura, ni como quien empuja desde atrás. Él pastorea. Y pastorear significa conocer el ritmo de la oveja, su cansancio, sus miedos y sus límites. Nāhal describe a un Dios que sabe cuándo avanzar y cuándo detenerse, cuándo desafiar y cuándo ofrecer reposo.

Muchas veces queremos llegar rápido, resolver pronto, salir cuanto antes del proceso. Pero Dios prioriza algo más profundo que la velocidad: la seguridad del alma. Él no te conduce a cualquier lugar; te conduce a aguas de reposo, a espacios donde el interior puede respirar otra vez.

El camino puede parecer incierto, pero la dirección no lo es. Aunque no entiendas cada giro, Él sí conoce el destino. Donde Dios guía, no hay abandono. Donde Él conduce, hay provisión, descanso y cuidado. Su guía no elimina los valles, pero garantiza que no caminarás solo.

Las aguas de reposo no son ausencia de desafíos; son la presencia de Dios en medio del trayecto. Es allí donde la ansiedad se aquieta, el corazón desacelera y la confianza se fortalece. Dios no solo te lleva a un lugar seguro; te enseña a descansar mientras llegas.

Si hoy te sientes cansado, confundido o inseguro, recuerda esto: Dios no te está perdiendo de vista. Él va delante, ajustando el paso a tu necesidad. No te exige más de lo que puedes dar. Te guía con cuidado, porque Su deseo no es solo que llegues, sino que llegues entero.

Oración:
Pastor fiel, guía mis pasos con ternura.
Llévame al descanso que mi alma necesita.
Confío en Tu cuidado constante.
Camino seguro porque Tú vas conmigo.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Es lo mas tierno de Dios, creo que no llegamos a saber realmente cuanto nos ama, va desde las pequeñas cosas, lo que no se ve y los milagros que hace en nuestras vidas. gracias por tanto Señor. No hay palabras para agradecerte ni amor humano para amarte por quien eres Padre bueno.