El Dios que Abre Puertas

“He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar.” Apocalipsis 3:8

Palabra original: thyra (θύρα) – puerta, acceso, entrada que permite pasar de un estado a otro, oportunidad que da acceso a algo nuevo.

Reflexión

La vida está llena de puertas: algunas se abren, otras se cierran, y muchas veces no entendemos el porqué. Sin embargo, este pasaje nos recuerda que las puertas que Dios abre no dependen de la voluntad humana ni del poder de las circunstancias. Cuando Él abre, nada ni nadie puede cerrarlas; y cuando Él cierra, es porque nos guarda de caminos que no nos convienen.

El término griego thyra no habla solo de una puerta física, sino de accesos espirituales, nuevas temporadas y oportunidades divinas. Dios abre puertas que llevan a propósito, a crecimiento, a libertad y a cumplimiento de promesas. Pero estas puertas no siempre tienen la apariencia que esperamos; a veces son desafíos que nos impulsan a confiar más en Su guía.

La seguridad del creyente no está en golpear puertas a la fuerza, sino en descansar en la soberanía del Dios que controla los accesos. Él abre caminos en el desierto, como lo hizo con Israel frente al Mar Rojo, y también cierra caminos que nos desviarían de Su voluntad. Por eso, la fe madura se expresa en la confianza de que, si algo permanece cerrado, es porque Dios tiene preparado algo mejor.

Este pasaje también nos anima a vivir con gratitud y fidelidad cuando una puerta se abre. La oportunidad dada por Dios siempre viene acompañada de responsabilidad: caminar en santidad, depender de Su gracia y ser testimonio en medio de la nueva etapa. Reconocer que la puerta no la abrimos nosotros nos libra del orgullo y nos mantiene humildes ante Su poder.

Vivir con el Dios que abre puertas significa creer que nuestra vida no está sujeta al azar ni a las decisiones humanas, sino a un plan divino que se cumple en Su tiempo perfecto.

Oración

Padre, abre las puertas que llevan a tu propósito y ciérrame aquellas que desvían mi corazón. Dame la fe para confiar en tu soberanía y la humildad para caminar en cada oportunidad que Tú me das. Amén.

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