Dios de Misericordias Nuevas

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22–23
Palabra original: raḥămîm (רַחֲמִים) – misericordia, compasión entrañable, ternura profunda que brota del amor de Dios y se renueva constantemente.
Reflexión
El libro de Lamentaciones nace en un contexto de ruina y dolor: la ciudad de Jerusalén había caído, el pueblo estaba desterrado y parecía que la esperanza se había perdido. En medio de ese escenario oscuro, el profeta Jeremías proclama una de las verdades más brillantes de la Escritura: aunque todo se derrumbe, las misericordias de Dios nunca se agotan y se renuevan cada mañana.
La palabra hebrea raḥămîm proviene de la misma raíz que “vientre” o “entrañas”, lo que refleja la compasión profunda y visceral de Dios por Sus hijos. No es una misericordia superficial, sino un amor que nace de lo más íntimo de Su ser y que se manifiesta con ternura en cada detalle de la vida. Ese amor no depende de nuestra perfección ni se condiciona a nuestro desempeño: es un don constante de un Padre fiel.
Cada nuevo amanecer se convierte en un recordatorio de esta verdad. El sol que ilumina el día no solo marca el paso del tiempo, sino que anuncia que Dios ha decidido renovar Su pacto de gracia con nosotros. Aunque ayer hayamos caído, hoy tenemos la oportunidad de levantarnos; aunque hayamos fallado, Su fidelidad permanece intacta. Lo que para nosotros es un nuevo día, para Dios es una nueva ocasión para mostrarnos Su compasión.
Esta promesa transforma nuestra manera de vivir. Nos libra de la condenación del pasado y de la ansiedad por el futuro, porque nos recuerda que Su misericordia está presente en el hoy. Cada día es un regalo para empezar de nuevo, confiando en que la fidelidad de Dios siempre será más grande que nuestras caídas.
Cuando entendemos esto, nuestra perspectiva cambia: dejamos de ver la vida como un cúmulo de fracasos y comenzamos a verla como una sucesión de oportunidades para experimentar la gracia divina. La misericordia de ayer no es la misma de hoy, y la de hoy será renovada mañana. Es un fluir inagotable que nos sostiene hasta el fin.
Oración
Señor, gracias porque tus misericordias nunca se acaban y se renuevan cada mañana. Haz que viva con gratitud, esperanza y confianza plena en tu fidelidad eterna. Amén.
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Gracias Dios por tu misericordia que son nuevas cada día, hermosa reflexión