El Dios que Ordena lo Confuso

“Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos.” 1 Corintios 14:33

akatastasía (ἀκαταστασία) — desorden interior, inestabilidad que provoca agitación, estado de caos que impide el reposo.
Describe una condición donde nada encuentra su lugar y el alma vive en constante tensión.

Reflexión:
La confusión no siempre nace de la falta de información, sino de la ausencia de gobierno interior. Cuando el corazón pierde su centro, incluso las cosas correctas comienzan a competir entre sí. Dios no responde al caos con más exigencias; responde estableciendo orden. Él no empieza cambiando el entorno, sino alineando el interior.

Dios es Dios de paz, pero esa paz no es superficial ni circunstancial. Es una paz que organiza, que pone cada cosa en su sitio y devuelve claridad a lo que estaba fragmentado. Cuando Dios ocupa el centro, el ruido se silencia y las prioridades se reordenan. La paz no llega cuando todo se explica, sino cuando el corazón vuelve a someterse a Su gobierno.

El Espíritu de Dios no opera en la confusión constante. Donde Él reina, hay dirección, coherencia y descanso. Permitir que Dios ordene el interior es permitir que Su paz se convierta en fundamento.

Oración:
Padre, establece Tu orden en mi interior.
Trae paz donde hay agitación.
Gobierna mis pensamientos y decisiones.
Confío en Tu dirección.

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