El Dios que Sostiene el Corazón Exhausto

“Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón es Dios, y mi porción para siempre.” Salmo 73:26

ṣūr (צוּר) — roca firme, peña sólida, fundamento inamovible.
No es solo una piedra fuerte, sino un lugar donde uno se apoya para no caer, una seguridad que no depende de las circunstancias.

Reflexión:
Hay un agotamiento que no se cura con dormir más ni con tomar distancia. Es el cansancio del alma que ha sostenido cargas invisibles, luchas silenciosas y batallas internas que nadie ve. El salmista no esconde su debilidad: reconoce que su carne y su corazón desfallecen. Pero en ese colapso interior, descubre una verdad más profunda: cuando todo lo humano falla, Dios no se retira, se revela como roca.

Dios no le pide al corazón exhausto que aprenda a resistir un poco más; le ofrece un lugar donde descansar sin miedo a romperse. La roca no exige fuerza, solo peso. Todo lo que se apoya en Él puede temblar, pero no se derrumba. Incluso cuando ya no queda energía para creer, Él sigue siendo porción, sostén y seguridad eterna.

Oración:
Señor, cuando mi corazón ya no puede más,
sé la roca donde descanso.
Sostén mi alma cansada con Tu fidelidad.
En Ti confío, no me sueltes.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *