El Dios que Restaura el Susurro del Corazón

“Y tras el fuego, un silbo apacible y delicado.” 1 Reyes 19:12

lāchash (לָחַשׁ)susurro íntimo, voz suave, murmullo que calma el alma inquieta y cura la ansiedad interior.
En hebreo, lāchash es el sonido que apenas se percibe, pero que toca más profundo que cualquier ruido. Es la voz de Dios que no compite con el caos, sino que lo atraviesa con ternura.

Reflexión:
Elías estaba agotado, emocionalmente quebrado, perseguido, decepcionado de sí mismo y confundido acerca del futuro. Acababa de ver fuego del cielo en el Carmelo, pero aun así se sentía derrotado. A veces las mayores victorias externas no evitan los mayores vacíos internos.
Es entonces cuando Dios no se revela en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego. Él llega en un susurro. ¿Por qué?
Porque quien susurra está cerca, y Dios quería que Elías supiera que no estaba solo, aunque su corazón estuviera lleno de ruido.

El susurro de Dios no pretende impresionar, sino sanar.
No busca demostrar poder, sino restaurar identidad.
No exige fuerza, invita a descansar.

Cuando el alma está herida, los gritos no curan. Lo que cura es esa voz suave que te recuerda que sigues siendo amado, acompañado y sostenido.
Dios susurra cuando el corazón está frágil, porque sabe que en el quebranto no soportamos más estruendo.

A veces pedimos señales grandes, pero Dios nos da presencia.
Pedimos ruido, Él nos da ternura.
Pedimos claridad inmediata, Él nos da un susurro que nos guía paso a paso.

El susurro de Dios también revela algo más:
cuando tus pensamientos son tan altos y ruidosos que te abruman, Él no grita para competir con ellos… Él calma la tormenta dentro de ti para que puedas oírlo.

El susurro es la voz que dice:
“No te he abandonado.”
“No estás perdido.”
“No terminó tu historia.”
“No estás caminando solo.”

Y cuando esa voz toca el corazón, hasta el miedo más profundo empieza a desmoronarse.

Oración:
Señor, susurra a mi alma cansada.
Disuelve mi ansiedad con tu voz suave.
Hazme sentir tu presencia aun en mi confusión.
Y restaura mi corazón con tu cercanía.

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Respuestas

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  1. Papá hazme sentir tu presencia cuando venga la confusión a mi vida, que siempre permanezca parada en la roca inamovible que Eres tú mi Dios en el nombre de Jesús