El Dios que Renueva la Espera

“Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Isaías 40:31
qavá (קָוָה) – esperar con tensión activa; entrelazar, estirar, mantenerse firme mientras algo se forma; esperanza que se aferra con fuerza y no suelta.
En hebreo, qavá no describe una espera pasiva, sino una esperanza que se estira hacia adelante, que se entrelaza con la fidelidad de Dios, que se sostiene aun cuando el tiempo parece largo. Es una espera cargada de expectativa, no de resignación.
Reflexión:
La espera es el lugar donde muchos se cansan, pero también donde Dios más transforma.
No es un pasillo vacío; es un taller donde Él moldea tu carácter, fortalece tu fe y purifica tus motivos. La espera revela si confiamos en Su mano… o en nuestro propio calendario.
Dios no te pide paciencia para castigar tu corazón, sino para madurar tu alma.
El propósito no llega antes de tiempo, y tampoco tarde: llega cuando tú estás listo para sostenerlo.
Por eso, en la espera, Dios no solo trabaja en lo que viene; trabaja en quien tú te estás convirtiendo.
La palabra qavá también se relaciona con la idea de entrelazar cuerdas: cuando varias cuerdas se retuercen juntas, se vuelven más fuertes.
Así también, quienes esperan en Dios se entrelazan con Su fuerza. La tuya sola no basta, pero la Suya nunca falla.
Por eso la Biblia dice: “tendrán nuevas fuerzas.” No fuerzas recicladas, no fuerzas humanas, sino fuerzas que descienden del cielo.
En la espera, Dios no te deja caer:
• Te fortalece cuando la esperanza se enfría.
• Te levanta cuando la fe se desgasta.
• Te calma cuando la ansiedad quiere gritar.
• Te recuerda que lo que Él prometió, Él cumple.
Y cuando el tiempo de Dios llega, la espera se convierte en impulso.
Las águilas no vuelan por esfuerzo, sino por altura. Ellas suben para luego planear.
Así también Dios te hace esperar para elevarte, para que cuando llegue la respuesta, no la recibas desde el suelo, sino desde una perspectiva renovada.
Esperar en Dios nunca es pérdida de tiempo. Es preparación para lo que Él ya está trayendo.
Oración:
Señor, renueva mi esperanza en medio de la espera.
Afirma mi corazón cuando el tiempo se alargue.
Dame nuevas fuerzas como las del águila.
Y prepara mi vida para el cumplimiento de tu propósito.
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