El Dios que Multiplica lo Poco

“Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos… y les bastó.” Juan 6:11

plethýnō (πληθύνω)multiplicar sin límite, hacer crecer más allá de lo natural, expandir hasta sobreabundar.
En griego, plethýnō implica un aumento que no depende de la cantidad inicial, sino del poder de quien multiplica. Es crecimiento que rompe lógica, provisión que nace del cielo y no del recurso humano.

Reflexión:
La escena es simple: una multitud hambrienta, un desafío imposible, unos discípulos confundidos… y un niño con cinco panes y dos peces.
Aquello que parecía insignificante en manos humanas se volvió milagro en las manos de Cristo.
Porque Dios nunca te pide lo que no tienes; te pide lo que tienes miedo de entregar.

El milagro no comenzó cuando Jesús distribuyó el pan, sino cuando el niño cedió lo poco que llevaba.
Ese niño no dio porque tenía abundancia; dio porque tenía corazón.
Dios siempre usa lo poco para enseñarnos que el poder no está en el recurso, sino en la entrega.

Muchos retienen lo que es pequeño porque creen que no hará diferencia. Pero lo pequeño en tus manos es semilla; lo pequeño en manos de Jesús es cosecha.
Mientras los discípulos veían escasez, Jesús veía posibilidad.
Mientras la multitud veía limitación, el cielo veía multiplicación.

El texto dice: “y les bastó”.
En otras palabras: lo que era insuficiente se volvió más que suficiente.
Jesús no solo llenó estómagos; enseñó que cuando Su mano toca lo poco, lo poco se convierte en mucho, y el mucho se convierte en abundancia que alimenta a otros.

Hay áreas de tu vida donde sientes que no tienes suficiente: tiempo, fuerzas, recursos, fe, creatividad, paz.
Pero la escasez no intimida a Dios.
La falta de entrega sí.
El cielo no se mueve por cantidad, sino por disposición.
Cuando entregas lo que tienes, Dios activa lo que Él es.

Tu “poco” puede ser la llave de un milagro que alimenta multitudes de maneras que aún no imaginas. Lo que parece pequeño puede abrir puertas grandes, y lo que parece insignificante puede ser el principio de la provisión más extraordinaria que ya viviste.

Dios multiplica no para que guardes, sino para que compartas. No para engrandecerte, sino para fortalecer a otros.
Y sempre que colocas algo en las manos de Cristo, nunca vuelve igual.

Oración:
Señor, toma lo poco que tengo y transfórmalo.
Multiplica lo que entrego con fe.
Haz de mi insuficiencia un testimonio.
Y permite que mi vida alimente a otros con tu gracia.

Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *