El Dios que Guarda la Mente

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Isaías 26:3

Palabra original: yatsar (יֵצֶר) – inclinación, pensamiento, mente enfocada y direccionada hacia un propósito.

Reflexión

La mente es el campo de batalla más intenso en la vida del ser humano. Allí se libran luchas constantes entre la fe y la duda, la esperanza y el temor, la verdad de Dios y las mentiras del enemigo. Muchas veces no son las circunstancias externas las que nos derrotan, sino los pensamientos internos que nos desgastan. Por eso Isaías declara que Dios mismo guarda en perfecta paz a quien persevera en enfocar su mente en Él.

El término hebreo yatsar nos habla de la inclinación de la mente, aquello que ocupa y domina nuestros pensamientos. No es simplemente lo que pasa por la mente, sino aquello en lo que decidimos meditar y fijar nuestra atención. Cuando nuestra mente se inclina hacia la ansiedad, el miedo o el pecado, la tormenta interna crece. Pero cuando decidimos fijarla en Dios, entonces Su paz invade nuestro interior.

La promesa aquí no es de una paz parcial ni temporal, sino de “shalom, shalom” (doble paz en el hebreo original), una paz completa, integral, que abarca el alma, el espíritu y hasta el cuerpo. Esa paz no depende de la ausencia de problemas, sino de la presencia de Dios en medio de ellos. Es la paz que Jesús prometió a Sus discípulos, distinta a la que da el mundo (Juan 14:27), porque es firme aun cuando todo a nuestro alrededor se tambalea.

Guardar la mente significa protegerla, como un centinela que vigila las murallas de una ciudad. Así actúa Dios con aquellos que deciden perseverar en Él: coloca Su paz como un muro protector que impide que la ansiedad, el temor y la desesperación gobiernen nuestro corazón. No se trata de una práctica de autoayuda ni de un esfuerzo humano por “pensar positivo”, sino del fruto de una relación real con el Dios vivo.

La confianza en Dios es el fundamento de esta promesa. Cuando creemos en Su carácter y descansamos en Su fidelidad, nuestra mente encuentra reposo. Y cuando nuestra mente está firme en Él, el corazón ya no vacila, las emociones se aquietan y la fe se fortalece.

Oración

Señor, guarda mi mente en tu paz perfecta. Que mis pensamientos estén firmes en Ti y no en mis temores, y que tu verdad reine sobre toda ansiedad. Amén.

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