Luz en la Oscuridad

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas. Juan 8:12

Palabra original: phōs (φῶς) – luz, aquello que ilumina, hace visible, trae revelación y expone la verdad.

Reflexión

La oscuridad en la Biblia no se refiere únicamente a la ausencia de luz física. Representa confusión, miedo, pecado, ignorancia espiritual y también la sensación de estar perdido sin rumbo. Todos, en algún momento de la vida, hemos caminado en oscuridad: decisiones sin dirección, pensamientos que nos atormentan, o incluso momentos de dolor en los que parece que no hay salida.

Es en este contexto que Jesús declara: “Yo soy la luz del mundo.” No dice que Él simplemente muestra la luz o que nos entrega un faro para orientarnos. Afirma que Él mismo es la luz. En otras palabras, seguirle no es simplemente recibir dirección, es entrar en una nueva realidad donde Su presencia disipa las tinieblas y nos llena de claridad, paz y esperanza.

La luz de Cristo revela lo oculto. Muchas veces evitamos la luz porque tenemos temor de que nuestras heridas, pecados o debilidades queden expuestas. Sin embargo, es en esa exposición donde empieza la verdadera libertad. La luz no viene para condenar, sino para sanar, restaurar y traer verdad. Jesús mismo dijo: “la verdad os hará libres” (Juan 8:32). La luz nos libera de la esclavitud de la mentira y del engaño del enemigo.

Seguir a Cristo, la Luz del mundo, es caminar con claridad en medio de la confusión. Es tener dirección cuando los caminos parecen inciertos. Es vivir con esperanza, sabiendo que aunque el mundo se oscurezca, Su luz brilla en nosotros y no puede ser apagada. Tal como lo afirma Juan 1:5: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

Cuando Jesús alumbra nuestro camino, la oscuridad pierde poder. Ya no somos esclavos del miedo, porque Su luz nos da confianza. Ya no vivimos confundidos, porque Su luz nos guía. Y ya no permanecemos en pecado, porque Su luz nos purifica y transforma. La vida cristiana no es un camino sin dificultades, pero es un camino seguro, porque está iluminado por Aquel que venció a las tinieblas para siempre.

Vivir en Su luz también nos convierte en portadores de esa luz. Jesús dijo en Mateo 5:14: “Vosotros sois la luz del mundo.” Al reflejar Su luz, nos convertimos en instrumentos para que otros encuentren el camino hacia la verdad. No somos la fuente, pero sí somos reflejo de Aquel que lo llena todo.

Oración

Jesús, gracias porque Tú eres mi luz en medio de toda oscuridad. Cuando mi corazón se llena de miedo, Tú traes claridad y paz. Cuando mis pasos no saben hacia dónde ir, Tu luz me guía con seguridad.

Hoy decido seguirte, caminar tras Tus pisadas y dejar que Tu verdad ilumine cada rincón de mi vida. Expón lo que está oculto, sana mis heridas y transforma mi corazón con Tu presencia.

Haz que no solo viva en Tu luz, sino que también sea portador de ella para los que me rodean. Que mi vida sea un reflejo de la claridad, el amor y la esperanza que solo Tú puedes dar. Amén.

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