Amor Inquebrantable

“Nada podrá separarnos del amor de Dios…” — Romanos 8:39
Palabra en el original: Agápē (ἀγάπη) – Amor sacrificial, constante, sin condiciones.
Reflexión:
El amor humano es frágil, condicionado, muchas veces basado en reciprocidad o circunstancias. Pero Agápē, el amor de Dios, es de una naturaleza completamente distinta. No es emocionalmente volátil ni afectado por nuestro rendimiento espiritual. Es un amor que nace del carácter inmutable de Dios, no de nuestros méritos o actos.
Agápē es el tipo de amor que nos buscó cuando aún estábamos perdidos, que entregó a Su Hijo en la cruz cuando aún éramos enemigos, y que permanece firme incluso cuando nosotros tambaleamos. No hay caída tan profunda que Su amor no alcance, ni fracaso tan grande que lo haga retroceder. Su amor no se retira, no se enfría, no se anula.
Este amor es más que un sentimiento: es un compromiso eterno. Es el amor que sostiene en el valle de sombra, que restaura cuando todo parece roto y que abraza cuando el mundo rechaza. Es un amor que disciplina con ternura, que guía con paciencia y que nunca se rinde con nosotros. Cuando sentimos que no somos dignos, Agápē nos recuerda que nunca lo fuimos, pero siempre fuimos amados.
Vivimos en una cultura donde el amor se gana y se pierde fácilmente. Pero en Cristo, el amor es una roca firme. Su amor no tiene fecha de expiración ni condiciones ocultas. El apóstol Pablo lo declara con autoridad: nada —ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni lo presente ni lo por venir— podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús.
Oración:
Señor, gracias por un amor que no cambia, que no se agota y que no me abandona. Que Tu Agápē me envuelva, me transforme y me enseñe a amar como Tú amas. Que no viva intentando merecerlo, sino descansando en él y reflejándolo al mundo. Amén.
Inicia sesión para completar el devocional y ganar puntos.
Amen. Gracias por tu perfecto e inigualable amor Padre